Prepara copias ligeras para correo actuando primero sobre los píxeles sobrantes y después sobre la compresión.
Averigua qué necesita realmente el destinatario
Una fotografía para ver en pantalla no suele necesitar las dimensiones de una impresión grande. Si el receptor debe editar, imprimir o ampliar, pregunta antes de reducir: una copia pequeña puede no servir para ese uso.
También comprueba si el mensaje tendrá varios adjuntos. El límite se aplica al conjunto y el correo añade cierta sobrecarga al transportar archivos, por lo que conviene dejar margen en lugar de apurar una cifra exacta.
Redimensiona una copia
Abre la foto en Redimensionar imagen y reduce el ancho manteniendo la proporción. No introduzcas ancho y alto arbitrarios porque podrías estirar caras, objetos o texto.
Descarga con otro nombre y compara. Si los detalles importantes siguen claros al tamaño normal de pantalla, ya has eliminado píxeles que no aportaban valor al mensaje.
Comprime después si todavía es necesario
Utiliza Comprimir JPG sobre la copia redimensionada y empieza con calidad alta. Baja gradualmente hasta obtener un tamaño razonable, vigilando rostros, sombras, hojas de texto y patrones finos.
Evita abrir y guardar repetidas veces el mismo JPG: cada recodificación con pérdida puede acumular defectos. Regresa siempre al original o a una copia maestra cuando quieras probar otra configuración.
Revisa el mensaje completo
Adjunta las versiones nuevas, confirma que abren y verifica que no has seleccionado los originales por error. Un nombre con asunto y número de foto ayuda al destinatario a identificarlas.
Si se trata de documentos fotografiados, comprueba que las letras sigan legibles. Para varias páginas puede ser más cómodo crear un PDF ordenado, siempre que el receptor lo acepte.
- Adjuntos correctos.
- Formato compatible.
- Detalles legibles.
- Originales guardados aparte.