Redimensionar cambia la resolución; comprimir cambia la representación. Entenderlo evita resultados pequeños pero borrosos.
Qué cambia al redimensionar
Reducir ancho y alto elimina píxeles porque la imagen debe representar el mismo encuadre con una cuadrícula menor. Es apropiado cuando el destino nunca mostrará el original a su tamaño completo.
Mantener la proporción evita deformaciones. Si necesitas otra forma, como un cuadrado, deberás recortar o añadir márgenes además de redimensionar.
Qué cambia al comprimir
La compresión reorganiza o simplifica los datos. PNG puede optimizarse sin descartar píxeles, mientras JPG permite pérdidas controladas para reducir peso. Las dimensiones pueden permanecer idénticas.
En JPG, bajar demasiado la calidad genera artefactos. En PNG, el margen sin pérdida puede ser pequeño si el archivo ya estaba bien optimizado.
Un flujo de trabajo que evita pérdidas repetidas
Guarda el original, crea una copia con las dimensiones definitivas y aplica después la compresión o conversión elegida. Evalúa el resultado y, si no sirve, vuelve a la fuente en lugar de recomprimir la copia.
Este orden reduce trabajo innecesario: el codificador solo procesa los píxeles que se entregarán y no acumula varias generaciones de pérdidas.
- Conserva la fuente.
- Define dimensiones.
- Elige formato.
- Comprime una vez.
- Revisa en el contexto real.
Cómo decidir según el problema
Si la plataforma pide unas medidas exactas, redimensiona. Si las dimensiones ya son correctas pero el archivo supera el límite, comprime. Si fallan ambas condiciones, combina los dos procesos en ese orden.
Para transparencias, evita forzar JPG únicamente por tamaño. Para fotografías web, compara JPG y WEBP, pero mantén una alternativa compatible cuando el canal lo necesite.